Era un hombre alto y delgado, con una armadura oscura y sin señales de escudo o estandarte que identificara su linaje o su casa. Su rostro estaba oculto tras un yelmo de visera cerrada, lo que hacía imposible discernir sus facciones.
"Recuerda que la redención no es un destino, sino un viaje", dijo el septón. "Y no estás solo en este camino". Era un hombre alto y delgado, con una
El caballero no respondió. Simplemente asintió con la cabeza y continuó su camino, adentrándose más en el bosque. Era un hombre alto y delgado