El caso: un joven acusado de asesinato que aparentemente no tiene defensa. La fiscalía tiene pruebas sólidas y el joven parece culpable. Sin embargo, Julián ve algo en el acusado que nadie más ve: inocencia.
A medida que el juicio avanza, Julián se da cuenta de que el verdadero diablo no es el acusado, sino el sistema judicial en sí mismo. La corrupción y la injusticia están tan arraigadas que parece imposible ganar.
Finalmente, el jurado emite su veredicto: no culpable. El joven es liberado y Julián ha ganado otro caso imposible.
Julián, un hombre con un pasado turbio y un presente enigmático, ha estado trabajando como abogado durante años, pero su verdadera habilidad radica en su capacidad para ganar casos imposibles. Su método: utilizar cualquier medio necesario para demostrar la inocencia de sus clientes, sin importar cuán culpables parezcan.